jueves, 8 de enero de 2009

Como mi Bestia ha ganado un concurso de poesía (aunque digas que es semifinalista, para mí ya eres un ganador ^^) me ha picado el gusanillo y he decidido presentarme a un concurso de relatos cortos basados en historias de amor. Y esto es lo que ha salido, pero todavía busco un título. A ver si las dos personas que me leéis podéis ayudarme...

A mi pequeño trozo de mí:
Mi amor… camino debajo de unos árboles hermosos, si pudieras verlos... Sus hojas secas chasquean bajo mis botas marrones, que, en su apagado color, acompañan perfectamente con el ambiente. Pero tú no puedes sentirlas, no puedes sentir su estrepitoso rugido bajo mis suelas.
El ambiente frío que comienza a apoderarse de la calidez del verano a nuestro alrededor no es comparable con el dolor que siento en mi interior, más arriba de donde descansas tú, en un lugar que te daba vida, que me la arrebataba a mí en un altruismo extremo. Pero no me importaba, ni me importaría todavía, porque eres el amor de mi vida.
Una melodía triste resuena en mi cabeza, pero ya no puedes escucharla. Se trata de la séptima canción del primer disco de música relajante que compré cuando descubrí que habitabas en mí, para comenzar a aficionarte a la música mucho antes de que pisaras este mundo con tus pequeños pies enrojecidos. Todos me llamaron lunática, la gente en la calle se sorprendía de verme hablando sola, pero nadie podría imaginar, ni siquiera concebir en su pequeña mente malacostumbrada a las relaciones impersonales, que la persona que me escuchaba no era yo misma –pues mis soliloquios son en silencio, los fracasos en mi vida me han enseñado a comportarme como una persona normal-, sino un pequeño ser del tamaño de una habichuela, que yo sentía crecer en mí como un parásito encantador.
El cielo está nublado desde hace semanas, los niños ríen en las calles pues, nerviosos, esperan una Navidad próxima y la nevada deseada que les hará quedarse en la cama en lugar de tener que madrugar y pasar frío para ir a la escuela. Sin embargo, para mí el ambiente durará gris y cubierto de nubes espesas hasta la primavera, donde, en el parque, mire a mi alrededor y a las madres primerizas exhibiendo sus hermosos bebés envueltos en paquetes azules o rosas, y en mis manos no haya sino un par de patucos prematuros, que tu padre compró en un arranque de ternura al descubrir la noticia. Los mismos sobre los que yo lloraba ayer y él quiso tirar por la ventana.
Mi querido trocito en mi interior… mi mamá me ha dicho que no llore por ti más de lo suficiente, podré tener otros trocitos en mi interior que nacerán sanos y fuertes, con los que jugaré y pelearé para que salgan a la calle en días fríos como estos para ir a recibir una educación. Lo que ella no entiende es cómo puedo olvidar al amor de mi vida cuando ya me había hecho a la idea de que existía. Toda la vida buscándolo para esto… para tener que renunciar a él como si de una tragedia griega se tratara o el mismo Shakespeare hubiera escrito Romeo y Julieta basándose en nuestra triste historia de amor.
Una historia que ni el médico mejor cualificado hubiera podido entender. No entendían que mi vida no me importaba, con tal de poder traerte al mundo. No entendían que ni yo misma comprendía que el corazón con el que tanto te quería no pudiera ejercer el doble trabajo de mantenernos a ti y a mí, y que la ley del más fuerte hubiera ganado otra vez. Tu padre tampoco lo entendía, ni lo entiende.
Al llegar a casa seguro que me espera con cara de preocupación, pues me he levantado de la cama sin decirle nada, depositando un suave beso en su nuca y haciendo que acariciara con su mano el lugar que abandonarás esta tarde, cuando te arranquen de mi cálido interior. Aunque para ti ya no es cálido.
Mi amor…
Mientras introduzco la llave en la cerradura escucho a tu querido padre trastear en la cocina, me ha hecho chocolate caliente, lo huelo. Es tan dulce… ojala hubieras podido conocerle, le hacía tanta ilusión tener un bebé, y aun más teniéndolo conmigo.
Creo que ahora te leeremos un cuento entre los dos, antes de ir al hospital. Aunque no puedas oírlo…


Pues eso es ^^ ¡buenas noches!

1 comentario:

  1. Ains... me ha encantado!!!
    Es precioso, en serio.

    Sobre el título, me temo que para eso soy un completo desastre. No se me da nada bien. Cuando escribo suelo usar títulos ya existentes de libros o relatos (o lo que sea), que me gustan o me dicen algo. A este terminaría poniéndole casi seguro "Muero por dentro"

    Espero que te vaya muy bien con el concurso, y ya nos mantendrás informados, eh?
    ¡Suerte!

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