martes, 8 de marzo de 2011

Mirón

Vida

Mirón (Μύρων) fue un gran escultor y broncista de mediados del s.V a.C y uno de los más conocidos autores del arte griego, cuyas aportaciones escultóricas supusieron la transición al periodo clásico.

Trabajó fundamentalmente con el bronce: y aunque hizo algunas estatuas de dioses y héroes, su fama descansa principalmente en sus representaciones de atletas, en los que hizo una revolución al introducir una mayor audacia en la pose y un ritmo más perfecto, subordinando las partes al todo. Se denota gran atención a los puntos delicados, una cualidad que era característica de las mejores obras de arte. Su gran mérito consistió en saber captar como nadie el movimiento.

La parte más interesante de su obra es la que se inscribe dentro del primer periodo clásico, en el que sus obras muestran un interés por la representación de las tensiones del cuerpo humano en el movimiento contenido. Sus obras, especialmente las animalísticas, venían marcadas por un naturalismo exacerbado.

Los críticos antiguos dicen de Mirón que, aunque tuvo un éxito admirable al dar vida y movimiento a sus figuras, no logró presentar las emociones de la mente. Los cuerpos de sus hombres son de mucha mayor excelencia que sus cabezas.

Sin renunciar a algunas de las características esenciales de la escultura del periodo arcaico, su Discóbolo es una obra plenamente clásica. Y aunque supuso un avance decisivo en el estudio del movimiento, de la tensión muscular y de la integración de la figura en el espacio no captó el aspecto emocional y los detalles de un rostro expresivo. Por ello la cabeza conserva reminiscencias de la movilidad del estilo anterior, la sonrisa se parece todavía a la expresión arcaica.

Obras

v El Discóbolo, que está captado en el instante anterior a la realización de un movimiento violento, constituye un ejemplo magistral de equilibrio dinámico, de desnudo juvenil ágil y vivo: el brazo derecho y la pierna izquierda insinúan el movimiento; el brazo izquierdo y la pierna derecha sugieren equilibrio.

Encontraremos que Mirón ha conseguido su sensación de movimiento por medio de una nueva adaptación de métodos artísticos muy antiguos. Si nos fijamos sólo en su silueta (vista desde el frente), nos damos cuenta de la relación con la tradición egipcia. Como los egipcios, Mirón nos presenta el tronco visto de frente, las piernas y los brazos de perfil y ha compuesto su presentación de un cuerpo humano a base de los aspectos más característicos de sus partes. Pero ha buscado un modelo real para situarlo en una actitud parecida y adaptarlo así de modo que parezca una natural representación de un cuerpo en movimiento.


La cuestión es que Mirón conquistó el movimiento del mismo modo que los pintores de su época conquistaron el espacio. Supuso un avance decisivo en el estudio del movimiento, la musculatura y la concepción del espacio, pero no captó el aspecto emocional y el rostro no es expresivo.

v Una idea semejante se encuentra en el grupo de Atenea y Marsias, plasmado en el momento en que el sátiro se detiene ante la diosa antes de retroceder. Estas dos obras, de figuras estáticas pero llenas de vitalidad y en las que se adivina el movimiento, hacen que Mirón sea considerado un artista adelantado a su tiempo, que buscaba por todos los medios superar la inmovilidad característica del estilo arcaico


v No se conoce el bronce titulado Vaca, situado en la plaza del mercado de Atenas, que reportó a Mirón una gran fama en su tiempo y fue motivo de inspiración para numerosos epigramistas por su intenso realismo.

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